Autor: Gonzalo García Andrés

Lecciones de aquel verano

Hace justo diez años que empezó lo malo. Hasta aquel julio de 2007, las hipotecas subprime no habían pasado de ser la preocupación de moda en el mundillo financiero. No quitaban el sueño a casi nadie. Pero a raíz de la suspensión de los reembolsos de dos fondos de inversión de un banco francés en Estados Unidos, los mercados interbancarios sufrieron una abrupta dislocación, que paralizó el circuito de financiación sobre el que se venía apoyando la concesión de hipotecas de alto riesgo. Unas semanas más tarde, cayó la primera víctima de forma aparatosa, con la primera fuga de depósitos en un banco británico desde la época victoriana. Conviene rememorar aquellos tres primeros meses de la crisis y reflexionar sobre algunas de las lecciones que no deberíamos olvidar.

ESBies: ¿la solución para el euro? (II)

Vamos a partir de dos premisas distintas a las que maneja la propuesta de los ESBies que analizamos en la primera parte de esta entrada. La primera es que el mercado de deuda pública es esencial para la estabilidad financiera y macroeconómica de un país. La segunda es que, tal y como funciona ahora el euro, los mercados de deuda pública pueden dislocarse sin remedio. Es lo que sucedió en pocas semanas a principios de 2010, cuando se desencadenó una dinámica que puso a la Unión Monetaria al borde de la desintegración. El problema de procurar una oferta suficiente de activos seguros se convierte, desde esta perspectiva, en el de evitar que se vuelva a producir una situación de la misma naturaleza.

ESBies: ¿la solución para el euro? (I)

El Documento de Reflexión de la Comisión Europea sobre el futuro del área euro publicado hace unos días plantea la creación de un activo sin riesgo como una de las medidas que habría que considerar más allá de 2019. La ausencia de una oferta suficiente de un activo financiero que sea muy líquido y que mantenga su valor durante las crisis se viene considerando de manera generalizada como una de las mayores debilidades del euro. Ha vuelto así a recibir atención la propuesta, elaborada hace unos años por un grupo de distinguidos economistas, de crear unos activos denominados European Safe Bonds (conocidos como ESBies).

¿Aceptará Alemania las propuestas de Macron?

Esta es la pregunta que nos hacemos desde el 7 de mayo todos aquellos que llevamos euros en el bolsillo. Para empezar a buscar pistas, conviene recordar que no es la primera vez que el nuevo presidente francés trata de alcanzar una entente con Alemania para reforzar la Unión Monetaria. En noviembre de 2014, siendo ministros de economía, Macron y Sigmar Gabriel hicieron público el informe Reformas, inversión y crecimiento: una agenda para Francia, Alemania y Europa, escrito por Henrik Enderlein, director del Delors Institute-Berlin y Jean Pisany-Ferry.

Cuando los modelos macro te abandonan

En una conferencia de prensa en 2010, Trichet se lamentó de que los modelos macroeconómicos convencionales le habían abandonado durante la crisis. Greenspan ya había admitido dos años antes ante el Congreso que había encontrado un fallo en su modelo de la economía. Estas dos inusuales muestras de sinceridad por parte de dos banqueros centrales ortodoxos ejemplifican el desgarro que supuso la crisis para la macroeconomía. Lo que ocurrió fue lo más cercano a un experimento natural y la teoría convencional, materializada en estos modelos, simplemente falló.

La macroeconomía se encuentra desde entonces en estado de efervescencia crítica, con nuevas perspectivas de investigación y crecientes discusiones sobre el método.

Cómo acabar con los paraísos fiscales

Hubo un momento hace ocho años en el que pareció que el G20 quería acabar con los paraísos fiscales. El comunicado de la cumbre de Londres proclamó que la era del secreto bancario había terminado. La lista negra de jurisdicciones no cooperativas y la ampliación del Foro Global de la OCDE (que hoy cuenta con 139 miembros) fueron dos de las medidas adoptadas, orientadas a facilitar el intercambio de información. De manera más reciente, los casos de elusión y evasión fiscal por parte de empresas multinacionales y la publicación de los Papeles de Panamá han reavivado las iniciativas sobre justicia fiscal. Aunque ya no quedan apenas países en la lista negra, las estimaciones más fiables señalan que los activos en paraísos fiscales siguen creciendo. Los vientos políticos en Estados Unidos y el Reino Unido hacen temer además una regresión.

Peligro: poder de mercado

La economía de Estados Unidos ya no crece como antes. A juicio de quienes están tomando estas semanas posesión de sus cargos en Washington, D.C. una de las principales causas es el exceso de regulación en sectores como el financiero o el energético. Sin embargo, desde meses antes de las elecciones ya se acumulaban análisis que apuntan en otra dirección. El menor dinamismo empresarial, la debilidad de la inversión o el bajo crecimiento de la productividad serían, desde esta visión alternativa, resultado de un aumento del poder de mercado. Suena paradójico, dado que el sistema de defensa de la competencia estadounidense es uno de los más antiguos y eficaces del mundo. Aunque quizá no tanto, pues las empresas siempre tratan de buscar fórmulas más sofisticadas y legítimas de dominar el mercado.

Hacia el empleo digno universal, pero sin atajos (y III)

La Unión Monetaria Europea no ha satisfecho hasta el momento la expectativa de prosperidad con la que se creó. Los últimos años han ampliado la brecha entre un grupo de países que parecen estar muy cerca del objetivo del empleo digno y otro grupo donde el paro, la precariedad y los recortes han hecho estragos. Es fácil caer en la tentación de explicar esta divergencia en clave solo de la calidad de las políticas y de las instituciones nacionales. Pero desde que pusimos en común la moneda, los países del euro formamos un área macroeconómica, de manera que solo desde el conjunto se puede atisbar el camino hacia el Empleo Digno Universal. Que pasa por corregir el pecado original de la política macroeconómica del euro, invertir más y mejor en políticas activas de empleo y profundizar el modelo de flexibilidad negociada pero reforzando la posición y la capacidad de decisión de los trabajadores.

Si Keynes volviera a Alemania

Desde el sur de Europa es difícil formular una crítica creíble de la política económica que ha venido defendiendo el gobierno alemán desde 2009. La economía alemana está en pleno empleo y tiene un ligero superávit público, además de un abultado superávit corriente. El contraste con los registros de España, Italia o Portugal es notable. Quien se aventure a cuestionar la política de los gobiernos Merkel se arriesga a ser tratado como un ciego ante el peso de la evidencia o como un envidioso del éxito alemán. Jörg Bibow, que no sufre estos problemas, acaba de publicar un Working Paper en el que explica los orígenes del anti-keynesianismo en Alemania, al que responsabiliza de la crisis del euro.

Hacia el empleo digno universal, pero sin atajos (II)

Volvamos a la Carta de Madrid: “Cuando se trata de euros, nadie es más fuerte que la Unión Económica y Monetaria Europea (UME), y todos los límites financieros que la UME se impone, como también hacen los EEUU y otras autoridades políticas monopolistas de su propia divisa, son auto-imposiciones. Son opciones políticas justificadas con una narración falsa, son la plaga”. La idea es que el gasto público no tiene límite para un Estado que emite su propia moneda y puede financiarlo creando dinero. Con esta premisa, la vía hacia el Empleo Digno Universal en España o Italia es conseguir que el BCE financie directamente un aumento del gasto público. Este tercer atajo, inspirado en la Teoría Monetaria Moderna (MMT), podría funcionar durante algún tiempo en algunas economías, pero a la larga supondría una costosa involución.