Autor: Enrique Feás

Oligopolios en el comercio mundial

La defensa del sistema de asignación de recursos por el mercado parte de una premisa fundamental: que hay múltiples agentes económicos que compran y venden y ninguno tiene capacidad de influir sobre el precio (que resulta entonces un buen indicador de la escasez relativa). La teoría, ya se sabe, es muy bonita, pero muchas veces las cosas no son así.

Los siete males de la libra esterlina

El ministro de Economía del nuevo gobierno del Reino Unido, Kwasi Kwarteng, anunció el viernes 23 de septiembre la segunda mayor expansión fiscal de su historia. La primera fue a comienzos de los años 70, con el llamado “boom de Barber”. Se produjo también en un contexto inflacionista, y también salió mal.

El Reino Unido después de Boris Johnson

El próximo lunes 5 de septiembre el partido conservador del Reino Unido elegirá a su nuevo líder y, por tanto, primer ministro del país. Al final la disputa se ha quedado entre Liz Truss y Rishi Sunak, con clara ventaja para la primera. La semana que viene el Reino Unido sustituirá a Boris Johnson, pero quien anhele una vuelta a la racionalidad y al pragmatismo británico puede esperar sentado.

El mito de Alemania

El inconsciente es muy poderoso. Durante décadas el nombre de Alemania ha estado asociado en el imaginario colectivo mundial a la seriedad y a la profesionalidad: eficiencia productiva, tecnología de primera línea, líderes políticos que dicen la verdad a sus ciudadanos, formación profesional impecable, sindicatos responsables, debates televisivos de calidad, control de las finanzas públicas…

Ucrania, la estrategia y la logística

Omar Bradley, el último general de cinco estrellas del ejército estadounidense, solía decir que, al discutir sobre la guerra, los aficionados hablan de estrategia y los profesionales hablan de logística. Y tenía razón: la sostenibilidad de las guerras depende en gran medida de complejas cadenas de suministro que exigen una economía nacional sólida y operativa. Y, pese a lo que algunos piensen, la logística rusa no está ni mucho menos garantizada.

La dimisión de Boris Johnson: una bendición disfrazada

Churchill ganó la Segunda Guerra Mundial, pero perdió las elecciones inmediatamente posteriores. Boris Johnson, gran admirador de Churchill y sobre el que llegó a escribir una biografía en la que resaltaba el papel histórico de los grandes líderes individuales, seguro que se siente plenamente identificado con él y no entiende por qué todo el mundo quiere que dimita. “Así me lo agradecen”–pensará– “después de haber ejecutado el Brexit que les prometí”. Pero ya sabemos que Boris Johnson tiende a la exageración, y que entre enfrentarse a los nazis o enfrentarse a los funcionarios de Bruselas hay unas cuantas diferencias sustanciales en términos de valor. Hoy presentará su dimisión.

Los seis dilemas del Banco Central Europeo

 

El pasado 9 de junio el Banco Central Europeo (BCE) anunció una primera subida de tipos de 0,25 puntos para julio y confirmó el fin de las compras de deuda pública iniciadas con la pandemia. Esta decisión se enmarca en medio de una serie de dilemas a los que se viene enfrentando esta institución, tanto estructurales como coyunturales.

El Comité 1922

Hace cien años, el 15 de noviembre de 1922, hubo elecciones generales en el Reino Unido. Fueron unas elecciones importantes por dos motivos: en primer lugar, porque fueron las primeras que se celebraron sin la parte sur de la isla de Irlanda, que un mes más tarde se convertiría en un Estado libre asociado a la Corona británica como paso previo a su definitiva independencia como República; y, en segundo lugar, porque el mapa político británico quedó desde entonces concentrado en dos grandes fuerzas, el Partido Conservador y el Partido Laborista, pasando el otrora poderoso Partido Liberal a un segundo plano.

Los teólogos

El 26 de julio de 2012, arrasados los mercados de deuda y profanados los mecanismos de transmisión de la política monetaria, entró el presidente del Banco Central Europeo en una conferencia en la City londinense y, ante algunos de los bancos y fondos de inversión más importantes del mundo, afirmó que haría “todo lo que fuera necesario” para salvar a su dios, que era una moneda única. El texto de ese discurso gozó de una veneración especial y quienes lo leyeron y releyeron dieron en olvidar que el autor se limitó establecer una excepción a la política monetaria habitual, y no una regla.