Autor: Enrique Feás

Tres motivos para firmar el Acuerdo UE-Mercosur

El pasado 2 de diciembre, en el marco de la COP-28 de Dubai, el presidente francés, Emmanuel Macron, lanzó un mensaje muy negativo sobre la posibilidad de firmar el Acuerdo comercial entre la UE y Mercosur. Según Macron, el acuerdo perjudica “la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático” y “no es bueno para nadie”. Bueno, eso es lo que aparentemente dijo. Lo que realidad estaba diciendo que el acuerdo perjudica a los agricultores franceses y no es bueno para Francia.

El Brexit y los costes de la incertidumbre

Con independencia de cualquier consideración política, no existe ya ninguna duda del importante daño que ha sufrido la economía del Reino Unido como consecuencia del Brexit. El Centre for European Research estima que la salida de la UE ha hecho que el Reino Unido tenga un PIB un 5,5% inferior, un 7% menos de comercio de bienes y un 11% menos de inversión extranjera. Por negar, ya ni Nigel Farage niega el desastre (aunque, por supuesto, le echa la culpa a “los políticos”, como si la cosa no fuera con él).

Reglas fiscales: un debate demasiado estrecho

El debate sobre la reforma de las reglas fiscales sigue abierto, y falta ya poco tiempo para la reactivación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. España y toda la Unión Europea se juegan mucho en esta negociación, que no por importante no deja de ser una parte de un debate de mucho más calado sobre la gobernanza económica de la zona euro.

El riesgo de una guerra de materias primas

China acaba de establecer restricciones a la exportación de grafito como respuesta a los controles de exportación de semiconductores y alta tecnología por parte de Estados Unidos. Dichas restricciones se suman a otras recientes a la exportación de germanio y galio, y suponen un nuevo y peligroso paso en la guerra tecnológica. China es el mayor productor y exportador (y casi exclusivo refinador) mundial de grafito, un mineral esencial para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos, lubricantes para maquinaria, petroquímica, aeroespacial y defensa.

No hay seguridad económica sin seguridad financiera

Gran parte del debate europeo de los últimos meses ha girado en torno al concepto de “seguridad económica”, un término difícil de definir pero que se ha vinculado fundamentalmente a la capacidad industrial y tecnológica.

La idea fundamental es que la Unión Europea no puede depender en exceso de materias primas o de tecnologías clave para su desarrollo que procedan de países no confiables o que puedan verse sujetas a disrupciones inesperadas.

Transición verde y tecnológica: costes y beneficios

Hay términos en inglés que son difíciles de traducir al español. “Compromise” no es uno de ellos (“transigir” quiere decir exactamente eso), pero hay más dificultades para encontrar un equivalente en español para “trade-off”. En economía, un trade-off entre dos alternativas implica que lo que se gana de una se pierde de la otra. Una disyuntiva no es exactamente eso, pues implica todo o nada. Compensación o intercambio (que sugieren los diccionarios) no tienen mucho que ver. Quizás contrapartida sea lo más cercano, aunque no incluye ese concepto de gradualidad.

India y la grandeza insatisfecha

El G20, el foro multilateral compuesto por 19 países más la Unión Europea –y al que se pronto se unirá otro bloque, la Unión Africana–, ha celebrado su cumbre anual en Nueva Delhi, en medio de un escenario geopolítico convulso. La organización de la reunión de los grandes líderes mundiales ha elevado el perfil político de India, un país que aspira a liderar el “Sur Global” y hacer sombra a China. Esto, sin embargo, no será fácil.

El viejo nuevo orden económico mundial

Los dos acontecimientos geopolíticos más importantes de los últimos años, la guerra tecnológica entre Estados Unidos y China y la invasión rusa de Ucrania, han generado un gran debate sobre una posible transición hacia un nuevo orden económico mundial. Y es verdad que este está cambiando, pero no en el sentido en que muchos creen.

Bienvenidos a la guerra tecnológica global

En el último artículo explicábamos que la Comisión Europea había propuesto (en parte por convicción, en parte por necesidad) aliarse con Estados Unidos a la hora de controlar las exportaciones e inversiones tecnológicas que supongan un riesgo para la seguridad nacional, en un claro mensaje hacia China. El Consejo Europeo del 30 de junio debatió la denominada Estrategia de Seguridad Económica de la UE, pero no llegó a un acuerdo. Aunque los jefes de Estado y de gobierno de los 27 reconocieron las tensiones y la necesidad de reducir la dependencia de China en materiales críticos, varios países advirtieron del peligro de una estrategia de desconexión total.