Etiqueta: Competencia

¿Competición sin competencia?

– Hola, somos Los Ángeles Lakers.

– Hola. Aquí la NBA (Asociación nacional de baloncesto de EEUU).

– Hemos tenido una situación deportiva muy mala estos últimos años, pero somos históricamente uno de los mejores equipos de la competición, tenemos mucho dinero, nuestra ciudad nos va a recalificar los terrenos del antiguo estadio para venderlo a precio elevado y así tener aún más dinero. Vamos a fichar a los mejores jugadores de la liga y el año que viene volveremos a estar en las primeras posiciones.

– Imposible. Aquí tenemos unas normas. Hay un tope salarial para cada equipo, no podéis sobrepasarlo, y por tanto no podréis fichar a los mejores jugadores dado que son los que más cobran, y solo podéis tener 12 jugadores en el equipo.

La universidad como plataforma

Al leer el título alguno pensará que la entrada versa sobre la universidad como plataforma de lanzamiento de una carrera política. Pero no, vamos a hablar de teoría económica y de cómo el concepto de plataforma o “mercado de múltiples caras” se aplica a las universidades. Las plataformas y sus retos para la competencia ya se han explicado en este blog (con mucho detalle aquí y aquí). Aunque también se desprenden interesantes implicaciones para la regulación que pueden aplicar a posibles reformas para la universidad.

Algoritmos, oligopolio y las Leyes de Asimov

Cada vez es más frecuente el uso algoritmos que utilizan nuevas tecnologías de gestión de datos para la fijación de precios y de las estrategias comerciales de las empresas. Más allá del enfoque tradicional centrado en los costes, estos algoritmos se basan en un conjunto amplio de información sobre la estructura de la demanda y la oferta y las preferencias de los agentes que actúan en el mercado. Como señala un reciente informe de la OCDE, la importancia e implicaciones de este fenómeno son aun en gran medida desconocidas.

Como pasa con casi todo, las nuevas tecnologías tienen su cara, a través de la mejora de la eficiencia del mercado –tanto por el lado de la oferta como por el lado de la demanda, aproximando mejor a las preferencias de los agentes–; pero también su cruz, de forma que los algoritmos pueden introducir nuevos fallos de mercado. Hay, en particular, una creciente preocupación entre las autoridades de competencia sobre su potencial impacto facilitando la colusión y los equilibrios de tipo oligopólico en los mercados. El reto para las autoridades de competencia pasa por adaptar su instrumental regulatorio a esta nueva realidad.

Mercados de doble cara (II): Implicaciones de política de competencia

Como veíamos en la anterior entrada, en los mercados de doble cara los precios de los dos lados conectados por la plataforma son interdependientes, de forma que para aumentar el valor de la plataforma, son comunes las estrategias de subsidio de precios en uno o ambos lados del mercado cuando no de gratuidad, como las denominadas estrategias “freemium” –por ejemplo, en los motores de búsqueda de Internet o en las redes sociales–, al introducir en la ecuación de precios el valor económico que extraen de la gestión del Big Data que obtienen de sus usuarios, gracias al desarrollo tecnológico de los mercados digitales de los últimos años. Abordamos aquí cómo son, además, mercados altamente concentrados con características de oligopolio natural y altos costes de entrada. Todos estos elementos hacen mucho más compleja la política de defensa de la competencia, que debe adaptarse a estas nuevas realidades de forma que las autoridades de competencia actúan en un proceso casi de naturaleza ad hoc sobre el análisis de las estrategias competitivas de las empresas que basan su modelo de negocio en el acceso y uso comercial de los datos.

Captura regulatoria

La teoría económica ofrece una denominación técnica para el “capitalismo clientelar” o “capitalismo de amiguetes”. Se trata de la captura institucional o captura regulatoria.

Los procesos de captura regulatoria se producen cuando el regulador no diseña una regulación con el objetivo y el efecto de aumentar la eficiencia o la equidad, sino para aumentar el bienestar de una industria o grupo de presión, adoptando una óptica de interés particular y no de interés general.

Mercados de doble cara (I): Características y estrategia

Un mercado de doble cara es aquel en el que una empresa actúa como una plataforma, vendiendo u ofreciendo dos o más productos o servicios a dos grupos de consumidores, cuyas demandas están relacionadas por efectos de red indirectos. Las nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones han provocado su crecimiento exponencial, con profundas implicaciones sobre la competencia, en el contexto de la economía digital en el que las empresas están cambiando las formas tradicionales de actuar en el mercado. Las autoridades de competencia están reaccionando sobre la marcha, emitiendo resoluciones y decisiones en un proceso casi de naturaleza ad hoc según se analizan las nuevas prácticas empresariales o modelos de negocio basados en la colección y uso comercial de datos.

Se intenta esbozar aquí las principales características de los mercados de doble cara y de las estrategias competitivas de las empresas que actúan en ellos. En una segunda entrada, se desarrollarán algunos casos que reflejan cómo, probablemente, la política de competencia se irá modulando en Europa en los próximos años.

Más allá de la austeridad: hacia un New Deal global

“Insistir en que ‘no hay alternativa’ es un eslogan político anticuado. En todas partes la gente quiere lo mismo: un trabajo decente, un hogar seguro, un medio ambiente saludable, un futuro mejor para sus hijos y un gobierno que escuche y responda a sus preocupaciones: en realidad, quieren un acuerdo distinto al que ofrece la hiperglobalización”.

Estas palabras pertenecen a la introducción del Informe sobre Comercio y Desarrollo de la UNCTAD (la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo) publicado en septiembre de 2017 y que lleva por subtítulo “Más allá de la austeridad: hacia un New Deal global”, por lo que nos vemos obligados –por alusiones– a hacer un análisis del documento. Y el resultado no solo es de lo más interesante, sino que el Informe de la UNCTAD resulta ser uno de los documentos oficiales más atrevidos que hemos visto en los últimos años.

Contra el capitalismo clientelar: cómo recuperar la cordura

La crisis asiática de finales de los 90 dio origen al término de “crony capitalism”, entendido como el conjunto de ineficiencias en el sistema capitalista derivadas de la existencia de empresas compinchadas con los poderes públicos o beneficiarias de su amiguismo o nepotismo (muy frecuentes en los países del sudeste asiático). Fue traducido inicialmente al español como “capitalismo de amiguetes” (aunque el término “crony” también quiere decir “compinche”, es decir, compañero en asuntos poco lícitos). Posteriormente, como esta relación de dependencia entre administrado y sector público quedaba muy bien reflejada en el concepto de clientelismo (basado no en el término moderno de cliente, sino en el de la antigua Roma, cuando un individuo libre se ponía bajo la protección de un patrono de rango socioeconómico superior, a cambio de sumisión y servicios y lealtad incondicional) hizo que prevaleciera finalmente la traducción de “capitalismo clientelar”.

Bajo el seudónimo de Sansón Carrasco –el bachiller de El Quijote– los siete editores de “Hay Derecho” acaban de publicar un interesante libro, “Contra el capitalismo clientelar”, con el subtítulo “O por qué es más eficiente un mercado en el que se respeten las reglas de juego”, en el que se analizan con rigor los orígenes y efectos de este problema, con especial referencia a España.

Economía colaborativa, eficiencia y competencia

Ya está disponible el Anuario de la Competencia 2016 de la Fundación ICO en el que tenemos el placer de colaborar con un artículo sobre los “Fundamentos Económicos de la Economía Colaborativa”. En la presente entrada trataremos de resumir su contenido, centrándonos en las potenciales ganancias de eficiencia de la economía colaborativa.

La economía colaborativa (sharing economy) consiste en relaciones entre individuos para obtener, conceder o compartir el acceso a recursos infrautilizados. Definida así la economía colaborativa no es una novedad, sino que es tan antigua como el ser humano. Lo que explica su relevancia en el siglo XXI es la organización de estos intercambios en plataformas digitales, que incrementan la escala de este fenómeno muy por encima del nivel anecdótico de las relaciones familiares, de amistad o de comunidad limitada social o geográficamente.

Baumol: es natural que los costes de educación y salud crezcan

El pasado 4 de mayo murió William Baumol (1922-2017). Forma parte del grupo de economistas que han estado en la lista corta de los premios nobel sin llegar a conseguirlo (como Tony Atkinson). Baumol fue un autor especialmente prolífico, escribió más de 40 libros y 500 artículos, además de ser un dotado artista, llegando a dar clases de talla de madera en la Universidad de Princeton, donde desarrolló su carrera como economista. Conviene recordar dos de sus principales contribuciones, porque se olvidan con frecuencia: (i) la enfermedad de los costes, que permite explicar por qué el crecimiento de los costes de servicios como la educación o la sanidad no es más que una consecuencia natu­ral del desarrollo tecnológico y el crecimiento a largo plazo, y (ii) el papel central del emprendimiento y la innovación para el crecimiento económico.