Autor: Gonzalo García Andrés

El impacto económico de la sequía

No es habitual que, a las puertas de las Navidades, la aparición de un icono de nubes y lluvia en el teléfono nos produzca satisfacción. La sequía no es un fenómeno nuevo en España, pero sí lo es su manifestación en esta época del año, tras un otoño que puede acabar siendo de los más secos de la historia. La escasez de precipitación tiene sin duda implicaciones económicas y sobre la calidad de vida de los ciudadanos. Las más obvias afectan a la producción agrícola y a la generación de energía hidroeléctrica, pero pueden llegar a afectar al consumo (a través de restricciones), al medio ambiente (ecosistemas, biodiversidad) y a otras actividades productivas. Dado que el cambio climático puede acentuar la incidencia y duración de la sequía, convendría conocer mejor su impacto económico para, en su caso, poder adaptar las políticas, las instituciones y los comportamientos de empresas y consumidores.

Políticas de unión para el euro

Las propuestas sobre la Unión Económica y Monetaria (UEM) que la Comisión Europea presentará el 6 de diciembre llegan en el momento de la verdad del debate sobre la unión política. Tradicionalmente, las ideas para avanzar hacia una federación de estados nación (el núcleo duro de Schäuble-Lamers de 1994, el federalismo como método de Delors o la vanguardia abierta del discurso de Joschka Fischer en 2000) fueron recibidas con frialdad en el Elíseo. Sin embargo, como expuso el presidente Macron en su discurso de la Sorbona, Francia está ahora abierta a una mayor integración. El nuevo gobierno alemán tendrá por tanto una oportunidad única (y quizá irrepetible) para desarrollar de manera plena la dimensión política del euro.

Regreso al futuro en las políticas macro

Tras organizar tres ediciones en el FMI, Olivier Blanchard se ha llevado la conferencia bianual sobre la revisión de las políticas macroeconómicas a su nueva casa, el Instituto Peterson de Economía Internacional. A pesar de celebrarse en un escenario más modesto, esta cuarta edición, que tuvo lugar a principios de octubre, ha mantenido un nivel muy alto en las aportaciones sobre política monetaria, política fiscal y política comercial y financiera internacional. Si hace dos años la disyuntiva era entre progreso y confusión, en esta ocasión parece haberse planteado entre reforma y revolución, lo que supone sin duda un avance clarificador.

La cojera de la Unión Bancaria

Han pasado casi dos años desde que la Comisión Europea presentara su propuesta de reglamento para la creación gradual de un fondo de garantía de depósitos para el área euro. La idea era empezar con tres años de reaseguro parcial de los fondos nacionales por parte del fondo europeo para después instaurar una fase de co-aseguro de cuatro años con porcentajes crecientes hasta llegar al cien por cien. La negociación política de la propuesta en el Consejo ha embarrancado, dado que un grupo de países liderado por Alemania se opone a este enfoque. En su reciente Comunicación, la Comisión avanza algunas opciones para reducir la ambición del proyecto, tratando así de facilitar un acuerdo político en 2018.

CORE, un recurso nuevo para enseñar economía

Para esta vuelta al cole los profesores universitarios de introducción a la economía cuentan con un nuevo recurso, desarrollado por el proyecto CORE (Curriculum Open-access Resources in Economics). No se trata de un nuevo manual al uso, sino de un conjunto de materiales y herramientas de aprendizaje con vocación de revolucionar la enseñanza de la economía. Todo empezó con las protestas de los estudiantes, cuando se dieron cuenta que lo que escuchaban en clase no les servía ni para explicar a sus amigos por qué se estaba desmoronando el sistema financiero o cómo era posible que después de tanta ganancia privada se socializaran las pérdidas de los bancos.

Reformas fiscales, modelos y juicios de valor

El proyecto estrella de política económica de la Administración Trump es la reforma fiscal. Con estricta fidelidad a su estilo de comunicación, se la ha bautizado, antes incluso de nacer, recurriendo a la hipérbole: dramática, la mayor rebaja de impuestos de la historia, la clave para hacer América grande de nuevo… Aunque todavía estamos en los prolegómenos de un proceso legislativo que se prevé arduo, los debates iniciales ya ofrecen algunos ejemplos ilustrativos del uso del análisis económico aparentemente serio para fundamentar reformas de gran calado en la estructura tributaria.

El fin de la teoría

Antes del verano salió a la luz “El fin de la teoría: Las crisis financieras, el fracaso de la Economía y el barrido de la interacción humana” un libro sobre economía escrito por un financiero. Richard Bookstaber es un veterano de la gestión de riesgos: vivió el hundimiento bursátil de 1987 en Morgan Stanley, la quiebra del Long Term Capital Management en Salomon Brothers y la crisis financiera global en la Oficina de Investigación Financiera creada en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. No se arruinó y ahora compagina su puesto de responsable de riesgos del fondo de la Universidad de California (que gestiona más de 60.000 millones de dólares) con la escritura de artículos académicos y de libros, en los que cuestiona la visión ortodoxa de la economía. Es por tanto un continuador de una saga muy distinguida de financieros metidos a economistas críticos, de la que son exponentes George Soros y Nassim Taleb.

El mito de la generosidad centroeuropea

Desde el primer préstamo a Grecia en mayo de 2010, que derogó de facto la cláusula de no ayuda mutua del Tratado, caló en la opinión pública de los países centroeuropeos la idea de que ellos pagarían por los desmanes de los países rescatados. Aunque, claro, no se trataba solo de una añagaza de la prensa amarilla o una obsesión de los partidos de extrema derecha. La percepción de que, en la crisis del euro, los contribuyentes de los países virtuosos y prudentes han acarreado con el coste de financiar a los países con excesos de gasto público o de deuda privada sigue hasta hoy siendo parte central del debate político. Para muestra reciente, la de Dijsselbloem, quien tras subrayar la solidaridad del Norte, sostuvo que no era de recibo gastarse el dinero en mujeres y copas para luego pedir dinero al vecino. ¿Qué tal si hacemos unos numeritos para ver si tienen razón?

Lecciones de aquel verano

Hace justo diez años que empezó lo malo. Hasta aquel julio de 2007, las hipotecas subprime no habían pasado de ser la preocupación de moda en el mundillo financiero. No quitaban el sueño a casi nadie. Pero a raíz de la suspensión de los reembolsos de dos fondos de inversión de un banco francés en Estados Unidos, los mercados interbancarios sufrieron una abrupta dislocación, que paralizó el circuito de financiación sobre el que se venía apoyando la concesión de hipotecas de alto riesgo. Unas semanas más tarde, cayó la primera víctima de forma aparatosa, con la primera fuga de depósitos en un banco británico desde la época victoriana. Conviene rememorar aquellos tres primeros meses de la crisis y reflexionar sobre algunas de las lecciones que no deberíamos olvidar.

ESBies: ¿la solución para el euro? (II)

Vamos a partir de dos premisas distintas a las que maneja la propuesta de los ESBies que analizamos en la primera parte de esta entrada. La primera es que el mercado de deuda pública es esencial para la estabilidad financiera y macroeconómica de un país. La segunda es que, tal y como funciona ahora el euro, los mercados de deuda pública pueden dislocarse sin remedio. Es lo que sucedió en pocas semanas a principios de 2010, cuando se desencadenó una dinámica que puso a la Unión Monetaria al borde de la desintegración. El problema de procurar una oferta suficiente de activos seguros se convierte, desde esta perspectiva, en el de evitar que se vuelva a producir una situación de la misma naturaleza.