Etiqueta: Teoría económica

CORE, un recurso nuevo para enseñar economía

Para esta vuelta al cole los profesores universitarios de introducción a la economía cuentan con un nuevo recurso, desarrollado por el proyecto CORE (Curriculum Open-access Resources in Economics). No se trata de un nuevo manual al uso, sino de un conjunto de materiales y herramientas de aprendizaje con vocación de revolucionar la enseñanza de la economía. Todo empezó con las protestas de los estudiantes, cuando se dieron cuenta que lo que escuchaban en clase no les servía ni para explicar a sus amigos por qué se estaba desmoronando el sistema financiero o cómo era posible que después de tanta ganancia privada se socializaran las pérdidas de los bancos.

Reformas fiscales, modelos y juicios de valor

El proyecto estrella de política económica de la Administración Trump es la reforma fiscal. Con estricta fidelidad a su estilo de comunicación, se la ha bautizado, antes incluso de nacer, recurriendo a la hipérbole: dramática, la mayor rebaja de impuestos de la historia, la clave para hacer América grande de nuevo… Aunque todavía estamos en los prolegómenos de un proceso legislativo que se prevé arduo, los debates iniciales ya ofrecen algunos ejemplos ilustrativos del uso del análisis económico aparentemente serio para fundamentar reformas de gran calado en la estructura tributaria.

El fin de la teoría

Antes del verano salió a la luz “El fin de la teoría: Las crisis financieras, el fracaso de la Economía y el barrido de la interacción humana” un libro sobre economía escrito por un financiero. Richard Bookstaber es un veterano de la gestión de riesgos: vivió el hundimiento bursátil de 1987 en Morgan Stanley, la quiebra del Long Term Capital Management en Salomon Brothers y la crisis financiera global en la Oficina de Investigación Financiera creada en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. No se arruinó y ahora compagina su puesto de responsable de riesgos del fondo de la Universidad de California (que gestiona más de 60.000 millones de dólares) con la escritura de artículos académicos y de libros, en los que cuestiona la visión ortodoxa de la economía. Es por tanto un continuador de una saga muy distinguida de financieros metidos a economistas críticos, de la que son exponentes George Soros y Nassim Taleb.

Cuando los modelos macro te abandonan

En una conferencia de prensa en 2010, Trichet se lamentó de que los modelos macroeconómicos convencionales le habían abandonado durante la crisis. Greenspan ya había admitido dos años antes ante el Congreso que había encontrado un fallo en su modelo de la economía. Estas dos inusuales muestras de sinceridad por parte de dos banqueros centrales ortodoxos ejemplifican el desgarro que supuso la crisis para la macroeconomía. Lo que ocurrió fue lo más cercano a un experimento natural y la teoría convencional, materializada en estos modelos, simplemente falló.

La macroeconomía se encuentra desde entonces en estado de efervescencia crítica, con nuevas perspectivas de investigación y crecientes discusiones sobre el método.

Análisis económico: revisando los pilares

En los últimos años se ha puesto de moda desarrollar investigaciones académicas que vienen a cuestionar los pilares en los que se ha basado el análisis económico en las últimas décadas. Se trata de revisiones que en muchos casos reevalúan los modelos tradicionales adaptándolos a la nueva realidad tras la crisis financiera global, o refinándolos con las posibilidades que proporciona la información más precisa de los datos micro a nivel de empresa o los metadatos; pero en otros casos, directamente se cuestionan los supuestos base de los análisis clásicos. El resultado no es menor porque muchas de estas revisiones vienen a cuestionar recomendaciones tradicionales de política económica y apuntan a la construcción de un nuevo consenso. A título de ejemplo, se repasan tres de estas revisiones con implicaciones para la política monetaria, el mercado de trabajo y la inversión, desarrolladas por economistas de reconocido prestigio y presentadas en foros académicos con especial incidencia entre los gestores de política económica.

Repensar la economía para enderezar el rumbo

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Es muy posible que 2016 marque un punto de inflexión en la evolución del sistema económico mundial. Lo que no sabemos es hacia dónde. La mezcla de nuevo proteccionismo con economía de la oferta que se pergeña en Estados Unidos agravará a medio plazo los problemas de inestabilidad y de desigualdad que afligen al capitalismo de nuestros días. Si se quiere plantear una alternativa, hay que superar el marco de la economía ortodoxa con el que hemos llegado hasta aquí.

E-k-nomistas

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El número de académicos con la letra k en el apellido (“ekanomistas”) que han ganado el premio Nobel de economía es especialmente alto, son cerca de un quinto entre un total de setenta y ocho laureados. Estas cifras contrastan con la frecuencia de la k en el idioma inglés (0,8 por ciento), alemán (1,4), o español (0,01; es, junto con la w, la última letra en asiduidad en nuestro idioma, excluida incluso en el juego del Scrabble); solo en turco supera el 5 por ciento. La k está además omnipresente en la formulación en economía, al ser el grafema que designa el factor de producción del capital; y también aparece de manera central en la propia evolución de la ciencia económica, que se ha caracterizado por un movimiento pendular entre paradigmas de corte neoclásico (escuelas clásica, nueva síntesis, neoclásica, monetarista, ciclo económico real); y keynesianos, empezando por la K por excelencia, la de John Maynard Keynes, que da nombre a distintas escuelas que le suceden (keynesiana, postkeynesiana, neokeyne­siana, nuevos keynesianos).

Macroeconomía sin consensos (¿ni cimientos?)

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La política macroeconómica aplicada tras la crisis financiera global ha roto con todas las prescripciones que se habían asentado entre académicos y gestores, sintetizadas en los denominados consensos de Washington y el de Jackson Hole. En general, se reconoce que para salir de la crisis era necesario desviarse de los consensos estirando los límites de las políticas monetaria y fiscal expansivas, pero la gestión de la macro ha sido objeto de una continua controversia durante estos años, que se acentúa a medida que las políticas empiezan a mostrar síntomas de agotamiento y la economía global tan solo registra una moderada recuperación. El mundo académico va por detrás de los gestores, aprendiendo del impacto de las políticas aplicadas, sin aportar tampoco un nuevo consenso, e incluso, con nuevas aportaciones que van en la dirección de cuestionar los cimientos que han dominado la investigación macro durante décadas.

La era “post-factual” y la responsabilidad de los economistas

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Durante el banquete posterior a la entrega del premio Nobel de Economía, el galardonado se levantó y comenzó su discurso. Lo primero que dijo es que, si le hubieran preguntado, él nunca habría recomendado la creación de un premio Nobel para esta disciplina. Al principio el público rió, pensando que hablaba en broma. Pero se fijaron bien y comprobaron que no estaba sonriendo. Entonces, para relajar un poco el ambiente, nuestro protagonista siguió diciendo que en primer lugar temía que un premio de estas características tendiera a acentuar los vaivenes de las “modas científicas”, pero en este sentido estaba tranquilo porque en esta ocasión se lo habían dado a él, y él no estaba de moda. Luego, sin embargo, se puso de nuevo serio y advirtió que su segundo motivo de preocupación era más grave: el premio Nobel de economía, dijo, “confiere a un individuo una autoridad que en Economía nadie debería poseer.”