Etiqueta: Estancamiento secular

Apuntes sobre estancamiento secular (IX): Implicaciones de política monetaria

Mencionábamos en una entrada anterior que en coyunturas económicas de crecimiento reducido, inflación cercana a cero, tipos de interés muy bajos y expectativas decaídas –recuérdese que hablamos de los últimos años, no sólo de los últimos meses–, la política monetaria tradicional sería probablemente inefectiva. Y eso es exactamente lo que hemos visto en tiempos recientes, acentuado por la falta de apoyo de la política fiscal. No es de extrañar, por tanto, que en este contexto hayan aparecido instrumentos de política monetaria no convencionales.

Apuntes sobre estancamiento secular (VIII): Implicaciones de política fiscal

El cuadro macroeconómico descrito en entradas anteriores hace a priori muy recomendable la utilización de la política fiscal. Ante la atonía o reducción de la demanda agregada, y su falta de respuesta a la política monetaria tradicional, un instrumento como este, capaz de elevar el nivel de gasto de manera directa, es –según los cánones económicos– el ideal. ¿Por qué?

Apuntes sobre estancamiento secular (VII): Otros factores depresores de la demanda

Vistos ya los cuatro grandes factores que podrían estar deprimiendo la demanda agregada (demografía, tecnología, factores financieros, desigualdad), pasamos a revisar algunos otros, tratados de forma más breve pero no necesariamente menos importantes, como la posibilidad de que la globalización haya agotado sus efectos expansivos, el papel de los conflictos bélicos en la demanda agregada o la consolidación de nuevos modelos laborales.

Apuntes sobre estancamiento secular (VI): la distribución de la renta como depresor de la demanda

En entradas previas se han repasado algunas causas probables del menor crecimiento mundial en los últimos años/décadas: la demografía (aquí), los avances tecnológicos (aquí) y la crisis financiera (aquí). De carácter estructural y proyección en el medio-largo plazo, en el caso de las dos primeras, y por tanto más estrechamente vinculadas a las tesis de estancamiento secular; de naturaleza más coyuntural y enfocada en el corto-medio plazo, en lo referido a la crisis financiera, sugiriendo potencialmente un bache temporal en el crecimiento de los países desarrollados, que se podría superar en cuanto las consecuencias de la crisis terminasen de digerirse.

Otra causa frecuentemente mencionada de la ralentización de la economía mundial es la creciente desigualdad en la distribución de la renta, que dada la mayor propensión al ahorro de los grupos sociales más pudientes generaría un lastre sobre la demanda agregada.

Apuntes sobre estancamiento secular (V). Factores depresores de la demanda: acelerador financiero y demanda agregada

En la línea clásica de Minsky (teoría financiera de la inversión), y los desarrollos posteriores de Bernanke, Stiglitz y otros (acelerador financiero), podemos identificar el sistema crediticio como una fuente potencial de aceleración de demanda: como regla general, podemos afirmar que cuando el crédito crece por encima del crecimiento del PIB nominal (o renta disponible o demanda agregada), se convierte en un factor autónomo de impulso de la demanda agregada. Esencialmente, el aumento del crédito por encima del nivel inercial en que simplemente “acompaña” al crecimiento económico, supone que esa variable hace posible gasto más allá del que permitiría el aumento de la renta disponible [nota: por simplicidad, lo que sigue se centra sobre el crédito bancario]

Apuntes sobre estancamiento secular (IV): Factores depresores de la demanda: los avances tecnológicos

Además de la demografía, que analizábamos en la entrada anterior de esta serie sobre el estancamiento secular, el progreso tecnológico también está teniendo un sesgo depresor de la demanda agregada en tiempos recientes. Esto es particularmente atribuible a la incidencia conjunta de dos variables: la digitalización de información y la interconexión generalizada de buena parte del planeta a través de Internet.

Baumol: es natural que los costes de educación y salud crezcan

El pasado 4 de mayo murió William Baumol (1922-2017). Forma parte del grupo de economistas que han estado en la lista corta de los premios nobel sin llegar a conseguirlo (como Tony Atkinson). Baumol fue un autor especialmente prolífico, escribió más de 40 libros y 500 artículos, además de ser un dotado artista, llegando a dar clases de talla de madera en la Universidad de Princeton, donde desarrolló su carrera como economista. Conviene recordar dos de sus principales contribuciones, porque se olvidan con frecuencia: (i) la enfermedad de los costes, que permite explicar por qué el crecimiento de los costes de servicios como la educación o la sanidad no es más que una consecuencia natu­ral del desarrollo tecnológico y el crecimiento a largo plazo, y (ii) el papel central del emprendimiento y la innovación para el crecimiento económico.

Apuntes sobre estancamiento secular (III): Factores depresores de la demanda: la demografía

Tras repasar las características de la función de inversión en la hipótesis del Estancamiento Secular, potencialmente explicativas (con un importante matiz) de la evolución reciente de esa variable, entramos ahora en el núcleo de esta hipótesis: los factores que podrían estar presionando a la baja sobre la demanda agregada, frenando la inversión o elevando el ahorro (es decir, reduciendo el consumo).

Apuntes sobre estancamiento secular (II): La inversión y el suelo a los tipos de interés

En la entrada anterior relacionamos las tesis sobre el estancamiento secular con la concepción keynesiana ortodoxa de la función de inversión, intrínsecamente inestable y difícilmente estabilizable vía política monetaria. Pero esta no es la única interpretación posible de lo sucedido en los últimos años. Una visión alternativa (y, todo hay que decirlo, mucho más extendida entre la profesión) sostiene que la inversión sí es estabilizable por la política monetaria; lo que sucede es que ésta se ha topado con el límite inferior cero de los tipos de interés, por debajo del cual tiene graves dificultades para inducir impulsos expansivos en la economía.

Apuntes sobre estancamiento secular (I): inversión débil, PIB decaído

“Estancamiento secular”. Es desde luego un nombre rotundo, que de primeras parecería apuntar más a una condena bíblica o una maldición familiar de los Buendía, que a un postulado económico. Una rotundidad, en todo caso, coherente con la potencia de la tesis propuesta por Alvin Hansen en su célebre discurso ante la American Economic Association en 1938: según Hansen, existiría una deficiencia estructural en la demanda privada, que –en ausencia de factores exógenos (por ejemplo aumentos de población), innovación y/o un impulso cada vez mayor desde la inversión pública– tendería a ejercer una presión bajista creciente sobre los niveles de actividad económica.