Autor: Enrique Feás

Ucrania, la estrategia y la logística

Omar Bradley, el último general de cinco estrellas del ejército estadounidense, solía decir que, al discutir sobre la guerra, los aficionados hablan de estrategia y los profesionales hablan de logística. Y tenía razón: la sostenibilidad de las guerras depende en gran medida de complejas cadenas de suministro que exigen una economía nacional sólida y operativa. Y, pese a lo que algunos piensen, la logística rusa no está ni mucho menos garantizada.

La dimisión de Boris Johnson: una bendición disfrazada

Churchill ganó la Segunda Guerra Mundial, pero perdió las elecciones inmediatamente posteriores. Boris Johnson, gran admirador de Churchill y sobre el que llegó a escribir una biografía en la que resaltaba el papel histórico de los grandes líderes individuales, seguro que se siente plenamente identificado con él y no entiende por qué todo el mundo quiere que dimita. “Así me lo agradecen”–pensará– “después de haber ejecutado el Brexit que les prometí”. Pero ya sabemos que Boris Johnson tiende a la exageración, y que entre enfrentarse a los nazis o enfrentarse a los funcionarios de Bruselas hay unas cuantas diferencias sustanciales en términos de valor. Hoy presentará su dimisión.

Los seis dilemas del Banco Central Europeo

 

El pasado 9 de junio el Banco Central Europeo (BCE) anunció una primera subida de tipos de 0,25 puntos para julio y confirmó el fin de las compras de deuda pública iniciadas con la pandemia. Esta decisión se enmarca en medio de una serie de dilemas a los que se viene enfrentando esta institución, tanto estructurales como coyunturales.

El Comité 1922

Hace cien años, el 15 de noviembre de 1922, hubo elecciones generales en el Reino Unido. Fueron unas elecciones importantes por dos motivos: en primer lugar, porque fueron las primeras que se celebraron sin la parte sur de la isla de Irlanda, que un mes más tarde se convertiría en un Estado libre asociado a la Corona británica como paso previo a su definitiva independencia como República; y, en segundo lugar, porque el mapa político británico quedó desde entonces concentrado en dos grandes fuerzas, el Partido Conservador y el Partido Laborista, pasando el otrora poderoso Partido Liberal a un segundo plano.

Los teólogos

El 26 de julio de 2012, arrasados los mercados de deuda y profanados los mecanismos de transmisión de la política monetaria, entró el presidente del Banco Central Europeo en una conferencia en la City londinense y, ante algunos de los bancos y fondos de inversión más importantes del mundo, afirmó que haría “todo lo que fuera necesario” para salvar a su dios, que era una moneda única. El texto de ese discurso gozó de una veneración especial y quienes lo leyeron y releyeron dieron en olvidar que el autor se limitó establecer una excepción a la política monetaria habitual, y no una regla.

El futuro de las cadenas de valor globales

La historia de la globalización es una historia de cambios tecnológicos que se extienden por el mundo asociados a movimientos en la estructura del empleo. La revolución tecnológica más antigua, la del neolítico de hace diez milenios, convirtió a los cazadores en agricultores, pero su expansión internacional fue muy lenta; las revoluciones industriales del XVIII y el XIX, por su parte, desplazaron gran parte del empleo agrícola a la industria, llevando a un fuerte crecimiento del comercio a partir de mediados del XIX.

Y mientras, al otro extremo del mundo…

La guerra en Ucrania absorbe desde febrero toda la atención mediática, y con razón: es un drama humano y un conflicto de primer orden que afecta a la situación económica mundial por varias vías y multiplica la incertidumbre. Estados Unidos y Europa intentan ayudar a Ucrania mientras evalúan los costes de cortar el suministro energético (si no lo corta Rusia antes) y procuran controlar la elevada inflación sin provocar una peligrosa recesión. Y la escasez de trigo y fertilizantes amenaza con provocar una peligrosa escasez de alimentos. Todo un reto.

Reformarse o morir

Hace casi dos años, poco después de la aprobación por el Consejo Europeo de los fondos Next Generation EU, decíamos en esta misma columna que, aunque España tenía que gastar lo que fuera necesario para salir de la crisis, “la sensación de que la reforma fiscal ya no corre prisa” era muy peligrosa. Insistíamos entonces en la urgencia de diseñar inmediatamente “una reforma fiscal integral que garantice una senda razonable para las cuentas públicas cuando los flujos de fondos europeos desaparezcan”, y en la necesidad de “asegurar la sostenibilidad de las pensiones” o “revisar las ineficiencias del sistema tributario”. Concluíamos, finalmente, en que era una “cuestión de credibilidad: los mercados deben estar convencidos de que hay una senda de sostenibilidad clara ya pensada y lista para aplicar a medida que se recupere la economía”.

La guerra de Ucrania y el orden económico internacional

Al igual que la gripe de 1918 fue oscurecida por la I Guerra Mundial, la pandemia de COVID-19 va a ser eclipsada por la invasión de Ucrania. Y ahora, como entonces, el conflicto tendrá un impacto considerable sobre el diseño del sistema económico internacional, principalmente en cuatro grandes ámbitos: el sistema internacional de pagos, el uso de monedas de reserva, la cotización de energía y materias primas y las instituciones económicas y financieras internacionales.

La invasión de Ucrania bajo Trump

Noviembre de 2021. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al cumplirse un año de su reelección, anuncia que Estados Unidos abandonará la OTAN en los próximos años. La noticia cae como una bomba entre los aliados europeos, aunque no puede decirse que no se veía venir: Michael Bolton, exasesor de seguridad de Trump, ya había advertido en sus memorias que Trump había estado a punto de anunciarlo en una cumbre de 2018, y que probablemente lo haría en un segundo mandato. A fin de cuentas, Trump había calificado a menudo a la OTAN de institución “obsoleta”, y criticaba abiertamente a sus socios europeos por no cumplir el compromiso de invertir en defensa el 2% de su PIB antes de 2024 (como se acordó en la Cumbre de Gales de 2014). “Muchos países nos deben una enorme cantidad de dinero desde hace muchos años” –decía– “y por lo que a mí respecta son unos morosos, porque Estados Unidos ha tenido que pagar por ellos”.