Mes: noviembre 2018

La última vez que alguien me dio órdenes

En marzo de 2017 Steve Bannon, el entonces asesor estratégico del presidente estadounidense Donald Trump, se reunió con un grupo de congresistas representantes del ala más conservadora del partido republicano con el objetivo de presionarles para que votaran a favor de la ley de reforma sanitaria destinada a reemplazar a la implantada unos años antes por los demócratas. En un momento de la reunión, Bannon, cansado de intentar convencerles, cometió el error de recurrir al argumento de autoridad:

–Chicos, mirad, esto no es una discusión. Esto no es un debate. No tenéis más remedio que votar a favor de esta ley.

Uno de los congresistas, con un inconfundible acento sureño, replicó:

–Mira, la última vez que alguien me dio órdenes yo tenía 18 años. Era mi padre. Y a él tampoco le hice caso.

Estimando el impacto macroeconómico del proteccionismo y la incertidumbre

En la edición del pasado octubre del informe semestral de referencia del FMI, el World Economic Outlook, se destacaban tres riesgos principales para la economía global: el proteccionismo comercial, el tensionamiento en los mercados financieros y la incertidumbre sobre la política económica. Como abordábamos, son sobre todo riesgos políticos, porque dependen principalmente de decisiones de política económica en las grandes economías del mundo (como las medidas arancelarias de la administración Trump y las correspondientes represalias o la negociación del Brexit). En un intento de reforzar su mensaje, el Fondo ha estado intensificando la investigación sobre el impacto macroeconómico de estos riesgos y ha dedicado su conferencia anual de investigación, la Jackes Polak, del pasado 1 y 2 de noviembre o los efectos desbordamiento y la cooperación económica internacional, con varios documentos centrados en ellos. Sin perjuicio de las múltiples restricciones de este tipo de análisis, las estimaciones son útiles para el debate sobre los riesgos políticos.

Los sonámbulos

El historiador australiano Christopher Clark, en su excelente Sonámbulos: Cómo Europa fue a la guerra en 1914, nos da la explicación definitiva del origen de la Primera Guerra Mundial, de cuyo armisticio se conmemora ahora el centenario. No fue, como se cree, el asesinato del archiduque Francisco Fernando, un personaje relativamente secundario cuya muerte apenas alteró a los ciudadanos de Viena, como narra Stefan Zweig en El mundo de ayer. El atentado de Sarajevo fue simplemente el detonante de la verdadera causa: una cadena de absurdas y temerarias decisiones políticas en una Europa con unos líderes arrogantes y autoritarios, con ideas preconcebidas sobre el enemigo y con una percepción muy equivocada de lo que podría implicar y durar un nuevo conflicto bélico. La Primera Guerra Mundial la provocó, en suma, la polarización política y los errores de unos líderes “sonámbulos, vigilantes pero incapaces de ver, poseídos por sus sueños, pero ciegos a la realidad del horror que estaban a punto de traer al mundo”.

Acción común vs. responsabilidad individual en la UE

Esta semana se ha presentado en el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo dos números de ICE, Revista de Economía, sobre el diseño de la Unión Europea (UE): uno sobre el Mercado Interior Europeo, 25 años después y otro sobre El futuro de la Unión Europea. Ambas ediciones dan una muy buena perspectiva sobre el estado actual del debate europeo en un amplio abanico de temas, incluyendo las políticas presupuestaria, fiscal y monetaria, la dimensión social europea, el mercado interior de bienes y servicios, la integración financiera, las políticas energética, comercial y de competencia, la política exterior o la reforma de las instituciones europeas. Aprovechando la coyuntura, sin ánimo de síntesis (desafortunadamente, no pude estar en la presentación, mejor ir directamente a los dos números) y confieso que con cierto interés personal (he coordinado el segundo), reitero aquí algunas consideraciones genéricas sobre la integración económica en Europa.