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CORE, un recurso nuevo para enseñar economía

Para esta vuelta al cole los profesores universitarios de introducción a la economía cuentan con un nuevo recurso, desarrollado por el proyecto CORE (Curriculum Open-access Resources in Economics). No se trata de un nuevo manual al uso, sino de un conjunto de materiales y herramientas de aprendizaje con vocación de revolucionar la enseñanza de la economía. Todo empezó con las protestas de los estudiantes, cuando se dieron cuenta que lo que escuchaban en clase no les servía ni para explicar a sus amigos por qué se estaba desmoronando el sistema financiero o cómo era posible que después de tanta ganancia privada se socializaran las pérdidas de los bancos.

La debilidad de la educación en España en cinco gráficos

Periódicamente salen los resultados de distintos informes y estadísticas internacionales sobre la educación, el último, el informe Panorama de la Educación 2017 de la OCDE. Los resultados son recurrentes, con carácter general, España ocupa lugares bajos, inferiores a los países de nuestro entorno, en las tres principales (e interrelacionadas) dimensiones de la educación: acceso (tenemos un abandono escolar muy elevado y predominio de formación primaria), gasto (es escaso) y calidad (baja para nuestro nivel de desarrollo). La mejora de la educación es una asignatura pendiente central para nuestro sistema económico y social, necesaria para sostener el crecimiento de la productividad en una economía cada vez más basada en el conocimiento, y para mejorar la igualdad de oportunidades y el bienestar de nuestra sociedad. A modo de síntesis se recupera en cinco gráficos los principales indicadores internacionales que reflejan la debilidad de nuestro sistema educativo.

Movilidad intergeneracional: la Curva del Gran Gatsby

Uno de los pilares de la aproximación liberal a la economía pasa por la distinción entre fuentes legítimas e ilegítimas de desigualdad. La desigualdad vinculada al esfuerzo de los individuos es deseable, sin embargo, la asociada a circunstancias no controlables por el individuo ‒por ejemplo, la discriminación social, de género o raza, o el contexto o herencia socioeconómica familiar‒ debe ser compensada para garantizar una verdadera igualdad de oportunidades entre los ciudadanos. En otras palabras, la desigualdad es aceptable, siempre y cuando exista la posibilidad de movilidad social (el sueño americano). En los últimos años, en un contexto de creciente desigualdad en la distribución de la renta, se ha planteado un debate en torno a cuánto esta desigualdad entre los padres puede determinar la capacidad de movilidad social de los hijos, es decir, cuánto se hereda la desigualdad.