El vuelo del dodo

La conferencia de Jackson Hole de este año se ha centrado en los desafíos de la política monetaria. Como abordábamos, la política monetaria parece exhausta y ha perdido su capacidad para afectar a la demanda agregada y la inflación, de manera que, seguramente, la mejor alternativa es recurrir a la política fiscal y enterrar los mitos de la austeridad y la ineficiencia del sector público. Los banqueros centrales están buscando alternativas para ver cómo se puede recuperar la efectividad de la política monetaria, tanto por la vía de jugar con sus instrumentos actuales, como con propuestas más rompedoras  desarrollando nuevos instrumentos ‒por ejemplo, tipos de interés negativos o dinero tirado desde un helicóptero ‒ o intentando modificar las reglas de juego del sistema monetario y financiero internacional (SMFI), incluyendo la revisión de la dominancia del dólar estadounidense como la divisa central del SMFI, alternativa en la que ha insistido el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.

La dimensión macro de la política contra el cambio climático (II)

En la entrada anterior se repasaba la anómala situación macro actual en el mundo desarrollado y la probable afluencia de un volumen importante (quizá en torno a dos puntos de PIB/año) de inversión real asociada a la prevención del cambio climático en los próximos años.

Volvamos a nuestra pregunta al inicio de esa entrada: ¿cómo puede modificar nuestro panorama macro este conjunto de proyectos para prevenir el cambio climático? En un mundo desarrollado que, como vimos, está ayuno de proyectos atractivos de inversión real, esta oleada de formación bruta de capital “físico” parecería a primera vista justo lo que el paciente necesita.

10 Downing Street, finales de julio (2ª parte)

–¡Ah, ya estás aquí, Dominic! Pasa, pasa, te estaba esperando.

Dominic Cummings entró en el despacho del primer ministro arrastrando los pies. Su aspecto no podría ser más informal: una barba de varios días, encanecida, que contrastaba con el negro de su ya escasísimo pelo, pero a juego con su blanca camisa arrugada, algo desabrochada y arremangada por los codos. Llevaba en bandolera una bolsa de cuero que se quitó y dejó en el suelo para, ya sentado, extraer de ella unos papeles que colocó encima de la mesa de su anfitrión.

Boris Johnson, sentado por segundo día en su silla de primer ministro, intentó parecer cariñoso, algo que no le salía demasiado bien:

–Hacía tiempo que no nos veíamos. Desde la campaña del Leave, creo. Estuviste brillante, sí. Brillante. Me alegra que podamos volver a trabajar juntos.

La ineficacia de la política monetaria, 40 años después

El cónclave anual de banqueros centrales en las montañas de Wyoming ha estado este año marcado por la melancolía. Solía ser la ocasión para grandes discursos, animadas discusiones y disquisiciones que fijaban la agenda para la vuelta al cole de los economistas y financieros. El título esta vez (Los desafíos de la política monetaria) y la revisión en marcha de la estrategia de la Reserva Federal habían generado expectativas, pero durante el fin de semana del 23 al 25 de agosto apenas se habló de política monetaria en la prensa y en las redes sociales. La tormenta de tuits del inquilino de la Casa Blanca y el G7 eclipsaron los mensajes de Jackson Hole. Por si fuera poco, Larry Summers se marcó un hilo de tuits en los que argumentaba de manera convincente por qué hemos llegado al declive de los bancos centrales (publicado también en forma de artículo junto a Anna Stansbury). Echando un jarro de agua fría a las expectativas generadas por los nuevos espasmos expansivos de la Fed y de otros bancos centrales, se pedía nada menos que una admisión de impotencia que acabara con estos años de omnipotencia monetaria y cediera el paso a la política fiscal.

Diccionario terminológico del brexit

Acuerdo comercial. Acuerdo entre países por el cual, tras una exhaustiva negociación en el que se enfrentan distintos intereses y hay importantes concesiones por todas las partes, se reducen las trabas al comercio y se regulan aspectos complementarios. La complejidad de las cuestiones hace que –salvo en el caso de acuerdos con países muy pequeños– la duración media de dichos acuerdos sea de varios años, salvo para los defensores del brexit, que se ven capaces de negociar desde cero un acuerdo con Estados Unidos, China, Japón o Mercosur en unas pocas semanas.

La dimensión macro de la política contra el cambio climático (I)

El problema del cambio climático lleva más de dos décadas en nuestras vidas, pero por distintos motivos (incluyendo su persistente agravamiento) es ahora cuando por primera vez se atisba una respuesta generalizada y a gran escala desde el mundo desarrollado: reflejada en los planes nacionales integrados de energía y clima de la UE, en iniciativas más deslavazadas pero ambiciosas en Japón y China, e incluso en los planes de algunos congresistas y candidatos presidenciales demócratas para un Green New Deal en EEUU (que ya están teniendo eco en iniciativas relevantes a nivel estatal y local).

El ciudadano de una Europa que protege

Narra Cicerón en su libro Contra Verres que pronunciar la frase “soy ciudadano romano” (civis romanus sum) era la forma que tenían los ciudadanos del imperio romano de exigir sus derechos legales. Hacerlo constituía toda una advertencia a quien la escuchara de que la fuerza de Roma vengaría cualquier afrenta o abuso de poder. Por pronunciar esa frase se salvó san Pablo de ser azotado por un centurión, y en ella se basó el orgulloso “Soy berlinés” (ich bin ein Berliner) que pronunció John F. Kennedy en 1963 frente al muro de la vergüenza.

En el fondo, la expresión no es más que la manifestación de orgullo de la pertenencia a un ente que defiende tus derechos y te protege frente a los abusos. Justo lo que intenta hoy, con mayor o menor éxito, la Unión Europea.