Universidad: el modelo intermedio es insuficiente

La actualidad mediática ha puesto el foco en las universidades. Como se ha abordado en otras entradas, uno de los retos centrales de la economía española es el aumento de la productividad, lo que exige dar prioridad a factores como la calidad institucional, la I+D+i o la educación, donde la universidad desempeña un papel central en la conexión entre estos dos últimos factores. La política universitaria (y la educación en general) puede aproximarse desde la búsqueda de un equilibrio en el triángulo acceso-financiación-calidad: a quién debe llegar (acceso), cuántos recursos se le dedica (financiación) y el nivel de la educación (calidad). En España se aplica un modelo universitario intermedio con buen acceso, pero relativamente bajas financiación y calidad que no está dando buenos resultados.

Civismo y Estado del bienestar

Frente a la tormenta perfecta que ha tenido que afrontar el Estado de Bienestar en España durante la última década, algunos partidos políticos y organizaciones sociales han hecho de su defensa una bandera. Esta reacción es comprensible y, en el corto plazo, puede haber contribuido a limitar los daños. Pero como en muchas otras cosas, la pulsión conservadora es insuficiente para afrontar los retos futuros. Tomando en cuenta las consecuencias sociales de la crisis, el envejecimiento de la población y la incertidumbre sobre el impacto de la digitalización en el empleo el objetivo para España debería ser ampliar y profundizar nuestro Estado de Bienestar.

La universidad como plataforma

Al leer el título alguno pensará que la entrada versa sobre la universidad como plataforma de lanzamiento de una carrera política. Pero no, vamos a hablar de teoría económica y de cómo el concepto de plataforma o “mercado de múltiples caras” se aplica a las universidades. Las plataformas y sus retos para la competencia ya se han explicado en este blog (con mucho detalle aquí y aquí). Aunque también se desprenden interesantes implicaciones para la regulación que pueden aplicar a posibles reformas para la universidad.

El comercio moderno y la devaluación devaluada

El presidente de Estados Unidos Harry Truman dijo una vez que quería solo economistas mancos, porque todos los que tenía le decían siempre “on the one hand” (por un lado) y “on the other hand” (por otro). Si aún viviera se daría cuenta de que la economía moderna, cada vez más integrada a nivel mundial, tiene cada vez menos economistas mancos, y los que lo son es porque generalmente se resisten a considerar las derivadas cada vez más complejas de cada medida de política económica.

Esta complejidad se manifiesta especialmente en el ámbito del comercio internacional y sus precios relativos.

“Skin in the game”, de NassimTaleb

Nassim Taleb, polémico y cáustico ensayista, ha presentado una nueva entrega de la serie de libros que engloba bajo el nombre de Incerto (incertidumbre en latín). Este nuevo libro, Skin in the game, viene a añadirse a anteriores aportaciones: Fooled by randomness, El cisne negro y Antifrágil. En España se ha publicado recientemente El lecho de Procusto, una recopilación de los aforismos filosóficos que Nassim Taleb suele insertar en sus libros. El cisne negro alcanzo un notable éxito y le dio a conocer al gran público, dando nombre a la ocurrencia de acontecimientos de baja probabilidad y graves consecuencias.

El monopsonio y la devaluación del trabajo (y II)

En su libro Monopsony in Motion: Imperfect Competition in Labor Markets (2003) el catedrático de la London School of Economics Alan Manning propone abordar el análisis del mercado de trabajo bajo las dos premisas del monopsonio: existen fricciones importantes y las empresas fijan los salarios. Desde la perspectiva de la política económica, la competencia imperfecta tiene, como vimos en la primera entrega de esta entrada, un coste neto de bienestar, alterando el efecto de las intervenciones en el funcionamiento del mercado. Aunque las implicaciones son múltiples nos centraremos en tres: el salario mínimo, la política de la competencia y las medidas contra la discriminación salarial por razón de sexo.

La lógica del puente frente al muro

Al mismo tiempo que EEUU lanza una ofensiva decidida para aumentar las barreras arancelarias a diversos productos como el acero y el aluminio, en África diversas iniciativas apuestan por abrir sus fronteras comerciales. El pasado 21 de marzo 44 Jefes de Estado de la Unión Africana (formada por 55 miembros) firmaron la creación de la ZLEC, la Zona de Librecambio Continental. Se han firmado tres acuerdos: la declaración de Kigali, que crea la zona de librecambio continental; el protocolo de librecambio, en cuanto a bienes y mercancías y el de libre circulación de personas en el continente. Para que este acuerdo en vigor, al menos 22 de los firmantes tendrán que ratificarlo. La ZLEC es un mercado de 1.200 millones de consumidores, un PIB acumulado de 2,5 billones de dólares (datos del Banco Mundial) y una demografía al alza.