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ESBies: ¿la solución para el euro? (II)

Vamos a partir de dos premisas distintas a las que maneja la propuesta de los ESBies que analizamos en la primera parte de esta entrada. La primera es que el mercado de deuda pública es esencial para la estabilidad financiera y macroeconómica de un país. La segunda es que, tal y como funciona ahora el euro, los mercados de deuda pública pueden dislocarse sin remedio. Es lo que sucedió en pocas semanas a principios de 2010, cuando se desencadenó una dinámica que puso a la Unión Monetaria al borde de la desintegración. El problema de procurar una oferta suficiente de activos seguros se convierte, desde esta perspectiva, en el de evitar que se vuelva a producir una situación de la misma naturaleza.

Política presupuestaria y género

En el último año la OCDE y el FMI han incorporado el presupuesto con perspectiva de género a su instrumental de vigilancia y recomendaciones de política económica, aplicándolo además tanto a economías avanzadas como en desarrollo. Si bien es un instrumento cuyo origen se traza a los años 80 en Australia, cabe esperar que, una vez se ha incorporado a la corriente principal de análisis económico de la que forman parte estas dos instituciones, la política presupuestaria con enfoque de género (es decir, que promueven la igualdad de género) empiece a ser un tema recurrente, como en su momento ocurriera con la política fiscal medioambiental. La instrumentación de la política fiscal de género tiene varios componentes principales: su desarrollo a través del ciclo presupuestario, su gobernanza y las políticas específicas de género. Por cierto, España está entre los países avanzados que destacan por tener más desarrollada esta política.

Riqueza inmobiliaria, ciudades y desigualdad

Cuando David Ricardo leía “La riqueza de las naciones” de Adam Smith reparó en un párrafo que decía: “la renta de la tierra, considerada como el precio pagado por el uso de la tierra, es naturalmente un precio de monopolio. No está relacionada en absoluto con el desembolso del propietario para la mejora de la tierra, o con lo que éste puede permitirse aceptar, sino con lo que el agricultor puede permitirse ofrecer”.

Ricardo imaginó entonces una región extensa, como la del Nuevo Mundo, donde agricultores inmigrantes ocupaban las tierras fértiles que deseaban, sin pagar renta alguna por ellas. E imaginó después una segunda fase, en la que las mejores tierras ya habrían sido ocupadas, y en la que los inmigrantes tendrían que conformarse con ocupar y cultivar tierras menos fértiles. Si en ese momento el dueño de alguna de las tierras iniciales decidiera ceder su terreno para labrar, podría exigir como renta la diferencia entre la producción que se podía obtener en su tierra y la que se podría obtener en una de las tierras de segunda calidad.

Hoy los terrenos agrícolas no son tan importantes, pero el razonamiento se puede aplicar a los inmuebles urbanos y sus tres elementos más importantes: “location, location, location”. Y es que pocos bienes como los inmuebles urbanos vinculan tanto su precio a su ubicación y a la proximidad de otros bienes similares e infraestructuras disponibles.

ESBies: ¿la solución para el euro? (I)

El Documento de Reflexión de la Comisión Europea sobre el futuro del área euro publicado hace unos días plantea la creación de un activo sin riesgo como una de las medidas que habría que considerar más allá de 2019. La ausencia de una oferta suficiente de un activo financiero que sea muy líquido y que mantenga su valor durante las crisis se viene considerando de manera generalizada como una de las mayores debilidades del euro. Ha vuelto así a recibir atención la propuesta, elaborada hace unos años por un grupo de distinguidos economistas, de crear unos activos denominados European Safe Bonds (conocidos como ESBies).

El Estado social del futuro solo podrá ser europeo

El reciente surgimiento de los populismos a ambos lados del espectro político (y a ambas costas del Atlántico) refleja en cierta medida la crisis ideológica de las corrientes políticas del siglo XXI. Tras un fin de siglo XX convulso que asistió a la caída del muro de Berlín, el desmoronamiento de la URSS, la expansión económica de China y un fuerte impulso de la globalización espoleada por las tecnologías de la información y las comunicaciones, la primera década de este siglo no trajo un período de prosperidad, sino una gran recesión que ha puesto en evidencia las limitaciones del Estado-nación para mantener la estabilidad, el pleno empleo y el Estado del bienestar en un mundo globalizado. En los países del área euro, la renuncia adicional al tipo de cambio como herramienta de estabilización favoreció una crisis y un ajuste aún más duros, de los que aún se está recuperando.

¿Aceptará Alemania las propuestas de Macron?

Esta es la pregunta que nos hacemos desde el 7 de mayo todos aquellos que llevamos euros en el bolsillo. Para empezar a buscar pistas, conviene recordar que no es la primera vez que el nuevo presidente francés trata de alcanzar una entente con Alemania para reforzar la Unión Monetaria. En noviembre de 2014, siendo ministros de economía, Macron y Sigmar Gabriel hicieron público el informe Reformas, inversión y crecimiento: una agenda para Francia, Alemania y Europa, escrito por Henrik Enderlein, director del Delors Institute-Berlin y Jean Pisany-Ferry.

Cómo acabar con los paraísos fiscales

Hubo un momento hace ocho años en el que pareció que el G20 quería acabar con los paraísos fiscales. El comunicado de la cumbre de Londres proclamó que la era del secreto bancario había terminado. La lista negra de jurisdicciones no cooperativas y la ampliación del Foro Global de la OCDE (que hoy cuenta con 139 miembros) fueron dos de las medidas adoptadas, orientadas a facilitar el intercambio de información. De manera más reciente, los casos de elusión y evasión fiscal por parte de empresas multinacionales y la publicación de los Papeles de Panamá han reavivado las iniciativas sobre justicia fiscal. Aunque ya no quedan apenas países en la lista negra, las estimaciones más fiables señalan que los activos en paraísos fiscales siguen creciendo. Los vientos políticos en Estados Unidos y el Reino Unido hacen temer además una regresión.

IVA, cultura y distribución de la renta

El Gobierno de España ha bajado el IVA de los espectáculos en directo del 21% al 10%. Como consecuencia, el precio final de estos espectáculos ha caído un 9% (no un 11%, como pudiera parecer). Aunque ya se publicado algún artículo al respecto, el objetivo de esta entrada es evaluar esta medida desde el punto de vista de la política económica. Para ello necesitamos analizar tres cosas: quién consumía este tipo de espectáculos, quién se ha beneficiado del abaratamiento de su precio, y si había otra forma alternativa más eficiente de conseguir el mismo objetivo.

Hacia el empleo digno universal, pero sin atajos (y III)

La Unión Monetaria Europea no ha satisfecho hasta el momento la expectativa de prosperidad con la que se creó. Los últimos años han ampliado la brecha entre un grupo de países que parecen estar muy cerca del objetivo del empleo digno y otro grupo donde el paro, la precariedad y los recortes han hecho estragos. Es fácil caer en la tentación de explicar esta divergencia en clave solo de la calidad de las políticas y de las instituciones nacionales. Pero desde que pusimos en común la moneda, los países del euro formamos un área macroeconómica, de manera que solo desde el conjunto se puede atisbar el camino hacia el Empleo Digno Universal. Que pasa por corregir el pecado original de la política macroeconómica del euro, invertir más y mejor en políticas activas de empleo y profundizar el modelo de flexibilidad negociada pero reforzando la posición y la capacidad de decisión de los trabajadores.

¿Qué es eso de la calidad de las instituciones?

La semana pasada, Transparencia Internacional publicaba su Índice de Percepción de la Corrupción 2016, en el que España ocupa un muy mal puesto, 41 de 176 países, en el furgón de cola de los países de la UE y en niveles de países menos desarrollados como Georgia o Costa Rica. Cronológicamente, es el primer índice de calidad institucional de un grupo más amplio que se publicará a lo largo de 2017, que (sin catastrofismos), en general, dibujan un país con una calidad institucional que está por debajo de nuestro nivel de desarrollo.