Cuatrocientas mil razones al día

La voluntad de los padres de mejorar las condiciones de vida de sus hijos es una de las fuerzas motrices del progreso humano. Las posibilidades de lograrlo se ven frustradas en muchas ocasiones por el peso de la lotería del nacimiento. A pesar de la determinación de las personas más desfavorecidas para mejorar su suerte, gran parte de las oportunidades de cada niño y niña que viene al mundo para crecer sano y realizarse como persona están condicionadas por el número que les depare el bombo: quiénes son sus padres, qué nivel educativo y de renta tienen, dónde viven… La interrelación de estas dos cuestiones se plasma en el concepto de movilidad social, que pretende ofrecer una visión dinámica de la evolución económica de cada generación. El Banco Mundial publicó hace unas semanas un ambicioso trabajo sobre la movilidad social en el mundo en las últimas décadas, que pretende investigar el patrón global que ha seguido y las políticas necesarias para alimentarla.

El análisis se centra en la educación, utilizando una nueva base de datos que cubre el 96% de la población mundial para conocer la evolución de dos conceptos de movilidad intergeneracional. La renta a lo largo del ciclo vital está muy relacionada con la educación, aunque los datos utilizados no incluyen la calidad de la educación (que afectan al capital humano que se acumula de manera efectiva con un determinado número de años de educación) ni la recompensa que el mercado de trabajo ofrece por ella.

La movilidad absoluta relaciona el nivel educativo de una determinada generación con el de la generación de sus padres. Se obtiene como el porcentaje de respuestas en una encuesta nacional de aquellos que declaran tener un nivel educativo superior al de sus padres. La movilidad relativa mide en qué grado el nivel educativo de las personas de una generación depende del nivel educativo de sus padres y se obtiene a través del coeficiente de la correspondiente regresión (la movilidad es mayor cuanto menor sea el coeficiente).

Los niveles de movilidad, tanto absolutos como relativos, son significativamente mayores en los países desarrollados. En los países en desarrollo, el progreso en la movilidad absoluta se frenó a partir de la década de 1960, a pesar de que existen grandes disparidades por regiones: en América Latina, Oriente Medio y el Sudeste de Asia el progreso ha continuado (y su nivel es superior a la media de los países desarrollados), pero se ha frenado en África y en el Sur de Asia. De la cohorte de la década de 1980, en países como República Centroafricana, Guinea o Sudán del Sur solo el 12% tenía un nivel educativo superior al de sus padres, mientras que en Tailandia o Malasia el porcentaje alcanzaba el 80%. El estancamiento en la movilidad absoluta para el conjunto de los países en desarrollo es preocupante, porque se ha producido en un nivel educativo mucho menor que el que tenían los países desarrollados cuando se frenó su progresión.

Dentro de las buenas noticias, se observa una mejora sostenida en la reducción de la brecha de movilidad entre niños y niñas. En los países desarrollados, desde la generación de 1960 son las niñas las que presentan niveles de movilidad más elevados, mientras que en los países en desarrollo la brecha se ha ido cerrando (aunque el efecto sobre la renta está todavía limitado por la discriminación en las remuneraciones).

En el siguiente gráfico se puede observar la evolución de la movilidad relativa, que tiene una vinculación directa con la igualdad de oportunidades. La tendencia es a una menor dependencia de la educación de los hijos respecto a la de sus padres, pero en los países en desarrollo se observa un freno en las generaciones de 1970 y 1980 e incluso un empeoramiento para las niñas.

Si se observa la evolución de las seis economías emergentes más grandes, llama la atención el empeoramiento de la movilidad relativa en China y su nivel todavía excepcionalmente bajo en India.

Los economistas del Banco Mundial subrayan la relación entre los niveles de movilidad educativa y el desarrollo de los países. En el caso de la movilidad absoluta, la relación es positiva hasta un nivel de renta per cápita cercano a los 5000 dólares y luego se vuelve indiferente. La movilidad relativa permite por su parte impulsar un círculo virtuoso; cuando se reduce para una generación, la renta per cápita en los años en los que la generación se hace adulta aumenta de forma significativa. También hay una relación negativa entre movilidad y desigualdad, reflejada en la denominada Curva del Gran Gatsby; la desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza se traslada a las inversiones que los padres hacen en sus hijos que a su vez limitan la movilidad y vuelven a perpetuar la desigualdad. Todas estas relaciones reflejan la mayor eficiencia en el uso de los recursos que permite la movilidad, pues facilita que las personas con más capacidad y disposición a estudiar puedan hacerlo y desarrollen así todo su potencial.

La experiencia de los países desarrollados y de varios países en desarrollo que han conseguido grandes progresos muestra que las políticas eficaces se centran en la movilidad relativa. Se trata de compensar la desigualdad en las oportunidades tanto por niveles de renta como por ubicaciones geográficas, para lo cual la política fiscal suele ser el instrumento más adecuado. Y conviene empezar incluso antes del nacimiento de los niños, con programas de salud para las futuras madres, que se complementen después con apoyos nutricionales y servicios sociales durante los primeros meses y años de vida. Los recursos empleados en estas políticas ayudan a potenciar las capacidades futuras de los niños y a facilitar su desarrollo socio-emocional.

En segundo lugar, hay evidencia de que el gasto público en educación (sobre todo en educación primaria) afecta positivamente a la movilidad relativa, ampliando las posibilidades para que los más desfavorecidos puedan acceder a la escuela. El estudio avisa no obstante de que los recursos tienen que ir acompañados de otros elementos para mejorar el aprendizaje entre los niveles de renta más bajos: esfuerzos para elevar la relación entre profesores y alumnos, o reformas para retrasar la separación de los alumnos por niveles académicos. En tercer lugar, las políticas pueden dirigirse a mejorar el funcionamiento en los mercados de factores para que las decisiones y los esfuerzos de los más desfavorecidos se vean recompensadas. En el mercado de trabajo, las políticas que facilitan la actividad y luchan contra las discriminaciones por género o raza son importantes catalizadoras de movilidad. Se ha comprobado que los países con tasas de actividad más elevadas tienen una correlación más estrecha entre la movilidad educativa y la movilidad de renta.

En definitiva, la movilidad es un ingrediente básico de un contrato social que aúne la justicia con la eficiencia y el crecimiento a largo plazo. Se estima que cada día vienen al mundo cuatrocientos mil niños y niñas; sigamos transformando el bombo para que cada vez hay menos bolas negras, de manera que cada uno de ellos pueda vivir sin la rémora de la mala suerte original.

 

4 comentarios para “Cuatrocientas mil razones al día

  1. Cristina López Mayher
    12/06/2018 at 21:18

    Qué gran tema Gonzalo, gracias por esta nota tan explicativa y de fácil lectura. Efectivamente, hay mucho de lotería en lo que podemos llegar a lograr, pero también depende del sistema y aspectos estructurales, así como de sesgos conscientes o inconscientes que tenemos los unos de los otros (cómo percibimos al otro, qué etiquetas le ponemos por provenir de cierto lugar, su forma de hablar etc, lo cual afecta a las oportunidades que les damos).

    La movilidad social va a depender también de las leyes, como otro informe del BM, Women Business and the Law analiza. Por ejemplo, establece que eliminar las leyes que impiden a las niñas heredar igual que a los varones, entre otras leyes limitantes, impulsó en la India la inversión de las familias en la educación de las niñas, ya que las veían como potenciales administradoras de los bienes familiares, al contrario de como venía siendo.

    Los servicios de cuidado de calidad, tanto de niños como de personas mayores o personas con discapacidad si fuera necesario, también son importantes para permitir, especialmente a las mujeres, dedicar tiempo a la educación y al mercado laboral, ya que por norma social son ellas (mujeres y niñas) las encargadas principales de estos trabajos de cuidado.

    Y la educación que llega a los ciudadanos, independiente de su renta, debe ser de calidad. Y debe tener en cuenta las nuevas necesidades que trae el Futuro del Trabajo. Ya que una gran parte de los trabajos que se estima se van a automatizar son los repetitivos, mecánicos, que tienden a ser realizados por aquellos con menores niveles educativos. Por lo tanto, para evitar un futuro con aún más dificultades económicas para estas familias, las nuevas generaciones deben recibir conocimientos valorados por el nuevo mercado de trabajo. Y los adultos deben tener opciones para seguir educándose en nuevas habilidades. Y TODOS debemos recibir educación en valores y en identificar nuestros sesgos, para permitir una real igualdad de oportunidades.

    En fin, mucho trabajo por hacer, y como dices, con un gran potencial para un impacto positivo para muchos, para todos.

    • Gonzalo García Andrés
      13/06/2018 at 15:41

      Gracias, Cristina. Muy de acuerdo con todo lo que dices. Los trabajos recientes del Banco Mundial sobre desigualdad, movilidad, crecimiento inclusivo…son muy buenos y muy útiles. Hay barreras culturales, pero las políticas y los cambios legislativos pueden ser una forma de ayudar a romperlas. Me conformaría con que se fuera aceptando que invertir y trabajar por la igualdad de oportunidades no solo es justo, sino que es eficiente y bueno para el desarrollo. Y que, por otra parte, la igualdad de oportunidades es un objetivo del que estamos muy lejos, incluso en los países desarrollados. La globalización y la inserción en el comercio y la inversión mundial son fuentes de progreso, pero necesitan complementarse con inversión social e inversión en instituciones inclusivas.

  2. Jose Luis Garcia
    17/06/2018 at 19:12

    Gonzalo, a que se debe que en las economías desarrolladas se frenase la movilidad relativa en los años 60. La mejora significativa en el decenio de los 70 la podrías explicar por un importante papel sindical en las negociacion colectiva y el mayor peso de los salarios sobre el PIB comparado con el decenio anterior.

    • Gonzalo García Andrés
      22/06/2018 at 01:07

      Pues no es fácil de explicar. Supongo que fue porque una vez que has llegado a un nivel de universalización en el acceso a la educación secundaria y superior, es más difícil que siga reduciéndose la dependencia del nivel de estudios de los hijos respecto al nivel de estudios de los padres. Tal y como miden en el Informe la movilidad, que es a través del nivel educativo, creo que aunque pueda existir cierta relación indirecta, son más determinantes las políticas educativas que el peso de los sindicatos.

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