Mes: octubre 2018

Ni el empleo ni el futuro serán lo que eran

Tres son las virtudes más importantes en la enseñanza de la Economía: el rigor, la claridad y la humildad. El rigor, porque sin datos o con datos sesgados no hay enseñanza, sino adoctrinamiento; la claridad, porque, como decía Richard Feynman, quien no sabe explicar algo en términos sencillos es porque verdaderamente no lo ha entendido; y la humildad, porque es imprescindible en una ciencia social no experimental, y porque el que sabe mucho de algo no necesita estar continuamente demostrándolo. Combinar las tres virtudes es raro, y al que no le falla el rigor, o es demasiado oscuro o le suele perder la soberbia.

Manuel Alejandro Hidalgo es, sin embargo, una excepción: este profesor de la Universidad Pablo de Olavide es respetado en el mundo académico, es un gran divulgador en prensa y en Twitter, y es muy apreciado por su accesibilidad, su generosidad y su falta de arrogancia. Por eso su primer libro, El empleo del futuro: Un análisis del impacto de las nuevas tecnologías en el mercado laboral (Deusto, 2018), que trata además uno de los temas económicos de mayor actualidad y relevancia, ha sido recibido con entusiasmo.

Los perdedores de la globalización y el riesgo político

Si los guiones de cine estuvieran en manos de economistas, las películas serían bastante raras: tendrían un elaborado principio e inmediatamente después un desenlace, y solo a posteriori, después de los títulos de crédito, se explicaría con detalle el argumento. El motivo es que los economistas, a la hora de analizar los efectos de cambios estructurales –como el comercio, la tecnología, o la integración o desintegración económica–, tienden a centrarse en la comparación de las situaciones inicial y final: el antes y el después. Sin embargo, es precisamente en la dinámica de la transición de un punto a otro cuando una película se arruina o se convierte en una obra maestra.

El impacto macroeconómico de las políticas de género

La política económica está prestando una creciente atención al impacto de las políticas de género. En el ámbito de los organismos internacionales, el FMI y la OCDE se han sumado a este tipo de análisis (incluyendo sendos portales ad hoc ‒Fondo, OCDE‒), reforzando la investigación y las recomendaciones que vinculan las políticas de género con su impacto macroeconómico sobre el crecimiento y la estabilidad, como objetivos adicionales al tradicional de la inclusión que se realizaba en los bancos de desarrollo. En otra entrada ya veíamos la política presupuestaria con perspectiva de género, y aquí se esbozan los principales elementos que se están considerando sobre el impacto macroeconómico de las políticas de género, su incidencia sobre el crecimiento, la reducción de la desigualdad, la diversificación económica y la estabilidad financiera.

¿La ciudad del mercado o el mercado de la ciudad?

Jane Jacobs es una de las figuras más fascinantes del urbanismo americano de la segunda mitad del siglo XX. Nacida en 1916, después de una adolescencia y juventud atípica –no quiso acabar su grado universitario porque la Universidad que la becó le impidió estudiar lo que ella había decidido–,  confirmó durante su madurez su postura siempre desafiante ante lo políticamente correcto y el poder de las élites. Periodista de los más variados medios, desde el Vogue a la Oficina de Información de Guerra, comenzó a interesarse por los fenómenos urbanos y adquirió una amplia formación en planeamiento urbano de forma completamente autodidacta, llegando a ser más tarde especialista sectorial del Architectural Forum. Esta urbanista desacomplejada se preguntaba qué era lo que hacía felices o infelices a los habitantes de un determinado barrio o espacio urbano, y en busca de la respuesta se recorría con su bicicleta los barrios de Manhattan.